¡Qué tranquilidad se respira!
El último suspiro de la mañana lo aprovechó el alcalde para tomarse algo en el Bar Las Huertas, que es la esquina antes de entrar a la plaza de toros La Ribera. Charlar con los vecinos, que es una obligación sagrada del primer edil y pulsar su opinión, es una decisión sobrevenida en el cargo y acaba siendo la mejor receta. Él alcalde tiene puesto el radar.
Conrado Escobar tiene simpatía, que es una fortaleza determinante para entablar una conversación de café, escucha y toma nota. “¡Qué tranquilidad!, ¡qué bien se está aquí!”, comenta relajado. A la salida, un emigrante le cuenta su situación, papeles y tal para regularizarse, se hace cargo y le remite a la concejala del área municipal que le señalará con toda diligencia el camino a su problema.
Conrado Escolar, siempre que su agenda le da de sí, le gusta poner rostro y voz a los vecinos y vecinas logroñesas. Es una forma de escribir la vida del alcalde.




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